—CUENTOS ÆMBIDIÆSTROS—
—PLANÆS ÆMBIDIÆSTROS—
(15/08/23)
15 de romagusti del 2023, Wenscolesdei.
Había o habrá alguna vez, o tal vez ninguna, un cuentacuentos que era simplemente mortal; más aún así, saberse como un simple y mente mortal, decidió comenzar a crear planes más grandes que su propia humanidad, tan simple y mortal.
«¿Cómo puede alguien dejar de existir si sus ideas pueden perdurar incluso al Fin dellos Tempos?»
El cuentacuentos se pregunta, dejando el registro de sus palabras en estos textos, al cuestionarse cómo era posible mantener la eternitud total de algo, como el párrafo que estás leyendo, más allá de la eternidad si es que todo instante es tan escaso como el mismo instante en el que ocurrió/ocurre/ocurrirá/está ocurriendo/ya ha ocurrido/ya ocurrió~
Nicántropo, el cuentacuentos imposible, se sigue cuestionando, al intentar responder sus interrogantes desde otro ángulo.
«¿Cómo puedo entonces intentar comprobar que una idea tiene potencial imposible, por más inocente o poco realista que suene al primer oído?»
«¡El cerebro humano es fascinante! ¡Ahí está toda nuestra información! Una forma de demostrar que es posible ver lo que nunca has visto, es haciendo algo que debería ser imposible. ¡Como viajar en el tiempo!»
Nicántropo, el Cuentacuentos Imposible, tomó ventaja de la ciencia y la probabilidad, para darles suerte y tornarlas con magia real que parece de cuento. Creando la
METACIENCIA.
La probabilidad enseña que el humano promedio es diestro, siendo un número limitado el de humanos que son zurdos, y mucho menos el de humanos ambidiestros naturalmente. Se considera que eso es debido a que, por motivos evolutivos, de cacería y probablemente por taparse la cara del sol más con una mano que con otra, porque el sol siempre se pone por el mismo lado; continuamos evolucionando usando por lo general la mano derecha. Incluso los zurdos se acostumbran a ser algo diestros porque hay tantas cosas del mondoriale actual.
Por eso la idea imaginativa de que, para intentar viajar al pasado de alguna manera imposible, pero divertida; alguien naturalmente diestro podría intentar dominar su mano zurda, como haciendo que su cuerpo luche por tratar de regresionar genéticamente, en algún sentido, hasta el punto de la evolución donde el humano debió usar la mano izquierda con casi tanta frecuencia y regularidad como la mano derecha.
«¡Ese código genético debe seguir en mí! ¡Soy simplemente mortal! ¡Como todos los ancestros que temprano o temprano debieron estar en ese punto de las manos!»
«No tengo nada que compruebe esto. De hecho, no hay nada que comprobar, solo estoy haciendo esto para divertirme en lo que intento comprobar que la inmortalidad está en las palabras, y cómo saber usarlas.»
«Pero ya veremos.»
Y así vio…
lo que vería algún día, cuando vea los resultados esperados ver.
Pero…
¿los verá realmente?
