Te pinto una madrugada para andar en sueños~
Gracias por aún compartir conmigo, my Lonesome Only Friend~
El proceso va tomando tiempo, y yo también sigo confiando en él. Colorear un personaje nuevo es una travesía de cuento. Puedes haberle dibujado incontables veces, en cada trazo inicial entiendes un poco más de su historia, en cada borrado del nudo comprendes más sus limites, y en cada final del dibujo (en blanco/negro aún) sientes que quisieras que salga de la pantalla y te vocalice las cosas que te hicieron crearle. Plasmarle de color es otra dimensión. Le ves más cerca a ser un ‘ser’. Te hace verlo con otros ojos y recordar por qué lo trajiste a tu vida. Muchas veces mis personajes me hablan, y me recuerdan las formas de reencontrar mi mejor ser; pero pasa que a veces les quito un poco de crédito, ya que a fin de cuentas son figmentos de mis inspiraciones. Va siendo tiempo de entender que los personajes principales, sí son pedazos de mis ‘yo’s mentales. Y me ayuda a recordar que son mis palabras las que deberían orientar mi progresos personales.
